lunes, 5 de agosto de 2013

INVESTIGACION EDUCATIVA


LOS DIFERENTES PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN EDUCATIVA

El análisis de la efectividad de la investigación  educativa, basada en diferentes paradigmas o enfoques, es una cuestión muy actual en el campo de la metodología de  la  investigación. En la literatura relacionada con este tema  se  presentan diversas tendencias, que en función de la posición filosófica que adoptan sus respectivos autores, fundamentan la supremacía o valor primordial de alguno de los paradigmas.

La importancia de esta cuestión no sólo es de orden  teórico, sino que también tiene una enorme trascendencia práctica, en  una situación como la actual, en la que cada vez un mayor  número  de docentes se interesa por participar en  las  investigaciones,  ya que aumenta la comprensión del papel de éstas como elemento fundamental en el perfeccionamiento del proceso docente educativo.

Veamos a continuación algunas posiciones teóricas sobre la concepción de los paradigmas
Según Kuhn (1971) “ Los paradigmas son realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”. 

Básicamente existen tres enfoques o paradigmas fundamentales en el desarrollo de la investigación educativa, los cuales han tenido influencia significativa sobre la investigación educativa en nuestra región, ellos son

El paradigma empírico-analítico, positivista, cuantitativo  o racionalista.
El paradigma simbólico, interpretativo, cualitativo,  hermenéutico o cultural.
El enfoque crítico, participativo, "militante" u  orientado a la acción



1.  El paradigma empírico-analítico, positivista, cuantitativo  o   racionalista.

A este paradigma algunos autores lo denominan también "científico-técnico". En el criterio del autor, adoptar esta denominación equivale a desconocer la cientificidad de otras formas de enfocar el  estudio  de la realidad educativa, es decir, adoptar de  antemano una posición de supremacía a favor de este paradigma.
Este es el paradigma que ha estado predominando en las investigaciones educativas por un largo período de tiempo. Como ya  se ha mencionado, parte de la extensión a las  ciencias sociales de las concepciones propias de las ciencias naturales, es decir, parte de la consideración de que no hay distinción entre  los  fenómenos de la naturaleza y los sociales, considerando  la  realidad educativa como única y estable, sin apreciar la complejidad  de su objeto de estudio que es lo que la diferencia esencialmente de las ciencias naturales.
Examina la educación y su práctica como "fenómenos" que deben ser estudiados "objetivamente", es decir, a través de una comprensión instrumental y técnica, al estilo positivista. Entre los presupuestos que  caracterizan  este  paradigma  se destaca que los hechos y fenómenos que componen la realidad educativa tienen carácter objetivo, independiente de la conciencia de los individuos, son observables y mensurables.
Las investigaciones basadas en este paradigma se  orientan  a la comprobación de hipótesis, considerando la vía hipotético-deductiva como la más efectiva para todas las investigaciones. El trabajo científico,  según este paradigma, tiene como finalidad esencial el establecimiento de leyes generales  que se rigen los fenómenos. Según esta concepción, dichas leyes pueden ser descubiertas y descritas objetivamente y  permiten  explicar, predecir y controlar el fenómeno objeto de estudio. En el caso de las investigaciones educativas trata de explicar y predecir las conductas de los sujetos implicados en los fenómenos educativos.
Este paradigma reconoce  el  conocimiento  como  válido  sólo cuando es objetivo, es decir, independiente de quien lo descubre, considerando por tanto la actividad científica como  desinteresada, y diferencia el papel del investigador de las funciones del docente.
El  investigador  es considerado  un   agente  externo que se desempeña como experto de una elevada calificación profesional, es  reconocido como sujeto y determina el objeto de estudio, por lo cual, genera la idea investigativa desde  fuera,  sin tomar en consideración las inquietudes y expectativas  del  grupo de personas implicadas en la investigación, se le exige "neutralidad" en las valoraciones. Los investigados son considerados como "objeto" de la investigación. La participación de los docentes en la concepción y desarrollo de la investigación es prácticamente nula.
Las investigaciones realizadas siguiendo este paradigma aspiran a ampliar el conocimiento teórico, asignándole a la teoría, el papel de guiar la práctica. La determinación de los principios y leyes del proceso educativo permitirá aumentar la eficiencia de éste sobre la base de la teoría científica.
Otra de las concepciones del paradigma positivista es que los diseños de investigación se caracterizan por ser formales y estáticos a partir del manejo del conjunto de variables que  pretende estudiar. Se utilizan  predominantemente  técnicas  cuantitativas con la intención de alcanzar la mayor precisión y  exactitud.


2.- El paradigma simbólico-interpretativo, cualitativo, hermenéutico o cultural.
Este paradigma parte de reconocer la diferencia existente entre los fenómenos sociales y  naturales,  reconociendo  la  mayor complejidad y el carácter inacabado de los  primeros,  que  están siempre condicionados por la participación del hombre. Engloba un conjunto de corrientes humanístico-interpretativas  cuyo  interés fundamental va dirigido al significado de las acciones humanas  y de la vida social.
Concibe la educación como proceso  social,  como  experiencia viva para los involucrados en los procesos y para las instituciones educativas; se enfatiza que, transformando  la  conciencia  de los docentes, estos transformarán su práctica.
El paradigma interpretativo pretende hacer una negación de las nociones científicas de explicación, predicción y control del paradigma positivista, por las nociones de comprensión, significado y acción. Sus propósitos esenciales están dirigidos a la comprensión de la conducta humana a través del descubrimiento de los significados sociales. Aspira a penetrar en el mundo personal de los hombres (cómo interpretar las situaciones, qué significan para ellos, qué intenciones, creencias, motivaciones los guían). Su objeto de estudio fundamental son las interacciones del mundo social, enfatizando en el análisis de la dimensión subjetiva de la realidad social, a la cual comprende como un conjunto de realidades múltiples. Este paradigma considera la realidad educativa como  subjetiva, persigue la comprensión de las acciones de  los agentes del proceso educativo. La práctica educativa puede ser transformada  si se modifica la manera de comprenderla. 
Las investigaciones realizadas según este paradigma se centran en la descripción y comprensión de lo  individual,  lo único, lo particular, lo singular de los  fenómenos, más  que  en lo generalizable. No aspira a encontrar regularidades subyacentes en los fenómenos, ni el establecimiento de generalizaciones o leyes. El investigador describe las acciones  contextualizadas. No busca nexos causales, sino comprender las razones de los  individuos para percibir la realidad de una forma dada.
A diferencia de la tendencia positivista a estudiar los fenómenos según lo observable y a la aplicación de técnicas de procesamiento cuantitativo de la información, este paradigma dirige su atención a aquellos aspectos no  observables ni susceptibles de cuantificación (creencias, intenciones, motivaciones, interpretaciones, significados). Interesa lo particular  y  lo  contextual, los relatos vividos. Pretende desarrollar un  conocimiento  ideográfico y comprende la realidad como dinámica y diversa.

3- El paradigma  crítico,  participativo,  militante  u  orientado a la acción.
Bajo esta denominación se engloba un conjunto de enfoques que surgen como respuesta a las tradiciones positivista e interpretativa, pretendiendo superar el reduccionismo  de la primera y conservadurismo de la segunda. Concibe la educación como un proceso histórico e ideológico y subraya no sólo la comprensión práctica del hecho  educativo;  es un intento de transformar la práctica educativa para lograr racionalidad y justicia social.
El paradigma crítico presupone la existencia de una "comunidad crítica", cuyos miembros desempeñan un activo rol en la concepción y desarrollo del trabajo investigativo. Esta comunidad debe enfrentar la labor investigativa con un componente de autosuperación.
Este paradigma introduce la ideología en forma explícita. Sus principios ideológicos  apuntan a la transformación de las relaciones sociales. Hace énfasis en la relación de la ciencia  con la sociedad. Así, se cuestiona la supuesta neutralidad de la ciencia y de la investigación, la que tiene un carácter emancipativo y transformador. A diferencia del enfoque interpretativo, añade un componente  ideológico con el fin de no sólo describir y comprender la realidad, sino transformarla. En su concepción, la ciencia  no  sólo  no  es neutral, sino que, además, no es contemplativa. La  función  fundamental de la ciencia es la de transformar la sociedad. En  este paradigma la validez se relaciona con la capacidad para dirigir la transformación educativa de acuerdo con las necesidades más apremiantes en el momento de desarrollarse la investigación.
Las investigaciones realizadas según este enfoque tienen como objetivo analizar las  transformaciones sociales y ofrecer respuesta a los problemas derivados de estos, con  acciones concretas que involucran a la comunidad en cuestión. Su finalidad última es la de transformar radicalmente la realidad, mejorando el nivel de las personas inmersas en  esa  realidad.  Estas investigaciones se rigen por los principios siguientes:
a) Conocer y comprender la realidad como praxis.
b) Unir teoría y práctica: conocimiento, acción y valores.
c)  Utilizar el conocimiento para liberar al hombre.
d) Implicar a los  docentes en la solución de sus problemas a  partir de la auto-reflexión.
Según el paradigma crítico, los problemas educativos se investigan en la propia realidad, ya  que su objetivo fundamental  es transformar dicha realidad educativa.
Este paradigma tiene similitudes con el enfoque interpretativo (en las dimensiones conceptual y metodológica), ya que su  enfoque es predominantemente ideográfico (se dirige a  la  solución de problemas particulares, no aspira a establecer  generalizaciones, efectúa un análisis cualitativo de los datos

El paradigma crítico concibe que el investigador es un  individuo comprometido que debe estar inmerso en el  grupo  como  uno más; todos tienen una participación activa en el proceso investigativo.
El investigador debe explicitar su teoría a la  comunidad y responde ante ésta por la marcha y los resultados del proceso de investigación. La posición del investigador es, a la vez,  objetiva y subjetiva: se dirige a sí mismo, a los  investigados  y  a las estructuras sociales como sujetos y objetos dentro de un proceso de reflexión crítica  y auto reflexiva.
El rol fundamental del investigador consiste en orientar, crear las condiciones para el análisis colectivo; identificar los temas a debatir y organizar las discusiones, evitar que  el grupo se aleje del problema planteado y servir de enlace del  grupo con instituciones y organizaciones externas que puedan apoyar la colectividad. Además, debe  analizar  el  desarrollo  histórico  del problema seleccionado y de la comunidad educativa y  difundir  la información existente y aquella que se  vaya  produciendo  en  el marco de la investigación, entre los  miembros  de  la  comunidad educativa.
Este paradigma tiene en cuenta el rol de la subjetividad, pero la entiende como crítica, es decir, reconoce el saber de los sujetos; pero, reconocen también, que estos  pueden  tener falsa conciencia de la realidad social.
Para el paradigma crítico lo esencial es el cambio de la  situación educativa a través de la acción  de sus  propios  actores a partir de un proceso de reflexión  en el cual  participan   los investigadores e investigados. Se parte  de  la  realidad  y  se construye desde ella para transformarla. Antes de promover cambios en la realidad educativa se analizan sus  posibles consecuencias y la comunidad educativa participa en la planificación de las nuevas acciones.











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